Síntesis de la célebre indagatoria a Cayetano Santos Godino llevada a cabo entre el 4 y el 5 de diciembre de 1912 en el Departamento Central de Policía y existente en el Legajo 2255 que se encuentra en el Archivo General de los Tribunales

4 de diciembre de 1912. 11 a.m.

Cayetano Santos Godino, de apodo "el Petiso Orejudo", de 16 años, soltero, sin profesión ni ocupación, domiciliado en General Urquiza 1970, argentino, analfabeto, sabe firmar.

El declarante dijo que ayer se levantó a las 7:30 y salió a la calle por Garro hasta 24 de noviembre, por ésta hasta Garay, luego hasta Alberti y hasta Constitución, luego Jujuy y Progreso dónde encontró en la vereda a dos chicos de distinto sexo que estaban jugando, entonces trató de inducir a la mujercita a que lo acompañara ofreciéndole caramelos, pero no quiso hacerlo y por eso se dirigió al varoncito, quién lo acompañó al almacén de Progreso y Jujuy dónde compró 2 centavos de caramelos y dio primero dos al menor y con éste caminó por Progreso hasta Catamarca y dobló por ésta. Como el chico llamara a su padre, el declarante le dio otros tres caramelos para que siguiera con él, lo cual consiguió yendo hasta la esquina de Catamarca y 15 de Noviembre penetrando por el portón de la Quinta. Cómo el menor no quería entrar, lo arrastró de un brazo y entró hacia la izquierda llevándolo hacia un recodo. Allí contra la pared estiró al menor en el suelo y colocando la rodilla derecha sobre el pecho le rodeó el cuello con un piolín y dándole con él algunas vueltas en el cuello lo anudó y apretó para estrangularlo, pero como el menor quisiera levantarse, el declarante le ató primero ambas piernas y después los dos brazos a la altura de la muñeca. Como el chico seguía con vida, Godino le dio repetidos golpes en la cara con el puño izquierdo, pero como seguía con vida se le ocurrió introducirle un clavo en el cráneo. Buscando el clavo salió por el portón y allí pasaba el padre de Jesualdo, el cual preguntó por su hijo y luego siguió en dirección a Caseros. Godino tomó Catamarca y volvió a penetrar en la quinta por Brasil y buscando un clavo llegó hasta Caseros dónde había una gran cantidad de clavos. Como Jesualdo todavía estaba con vida, tomó una piedra y golpeando con la mano izquierda; le introdujo el clavo como de tres pulgadas en el costado izquierdo de la cabeza a la altura de la cabeza matándolo así. Luego se fue a almorzar a la casa de su hermana Pepa Godino de Capalbo, domicilio Curapaligüe 1838, dónde almorzó y tomó mate hasta las 5:30 p.m., luego volvió a su casa y fue al lugar del hecho cuando la reconstrucción. Pero le dio miedo y se retiró a su casa. A las 8 p.m. fue a la casa del menor dónde se acercó al cadáver y le tocó la cabeza para ver los efectos del clavo. Luego fue a su casa y a las 20:30 volvió a salir para comprar el diario en la esquina de Progreso y Jujuy. Como no sabía leer le dio a un vecino Roque, que vive en la misma casa. Recortó la parte del diario y la guardó. Godino manifestó cometer el crimen bajo la influencia de un ataque que experimenta desde hace cinco años y medio casi siempre los sábados porque bebe, que le da periódicamente y que se traduce en ganas de matar. Casi todos los días toma tres copas de whisky o de grapa, excepto los días que no tiene dinero, lo que ocurre pocas veces ya que continuamente hace changas desde hace un año en que salió de la cárcel de Marcos Paz, dónde estuvo recluido cuatro años y medio hasta la navidad de 1911. Declaró que viven su padre y su madre. Que su madre solo bebe agua y que su padre fue ebrio hasta hace casi un año. Su padre ebrio golpeaba a su esposa, pero cree que no ha cometido ningún delito. Dijo tener cinco hermanas, cuatro de ellas casadas y dos hermanos varones, uno de 19 años llamado Antonio y otro de 12, llamado José. Dijo que el mayor es un buen muchacho, trabajador y está de novio, pero el menor es rebelde a los padres. Godino declaró recordar que antes de ir a Marcos Paz había cometido un hecho análogo hallando del cuello a una mujercita que apenas caminaba y que tuvo que cargar en brazos. Habiéndola enterrado viva en un sitio de la calle Río de Janeiro, al lado del corralón de la Asistencia Pública, pudiendo indicar el lugar si lo dejan a él. Dijo que del hecho nadie se enteró. Que dos días después tomó un chico de un año y medio en las inmediaciones de la calle Boedo y Maza y de allí lo llevó caminando por Independencia hasta Av. La Plata y por ésta hasta un jagüel que existía cerca de Victoria, frente a una iglesia. Que tiró al chico al jagüel cubriéndolo con una tabla pero el chico se la sacó de encima y en circunstancias que se la trataba de colocar encima, nuevamente fue sorprendido por varios peones que trabajaban en las inmediaciones, quienes sacaron del jagüel al menor, deteniendo a Godino. Godino dijo conocer la casa de los peones dónde le cambiaron las ropas al menor. A Godino lo llevaron a la comisaría 12ª de dónde se fugó una hora después, siendo nuevamente detenido a las 9 de la noche y estuvo hasta el día siguiente en que la madre lo fue a buscar y lo dejaron en libertad. Luego Godino recordó que el chico que enterró en la calle Río de Janeiro vivía en un almacén a una cuadra de distancia de la comisaría 12ª en el antiguo local. Luego recordó que en la calle Liniers, en un conventillo que Godino habitó antes y que puede ubicar, tomó a un chico que era habitante de la misma casa y se fue con él hasta la calle Loria en un baldío que puede ubicar dónde colocó al chico en el suelo y luego arriba una piedra grande y quedó descuajado el chiquilín. Fue sorprendido por un vigilante que lo dejó detenido al cuidado de un menor que lo largó y por la noche concurrió su padre a la comisaría 10ª y esa misma noche lo dejaron en libertad. El padre del chico era conocido por el "Ñato". Este fue el último hecho que cometió antes de ir a Marcos Paz, después de ese hecho tomó un chico de una cigarrería de Belgrano y Maza, que cree que era varón y apenas caminaba, lo llevó a un baldío detrás de la casa dónde viví antes en Estados Unidos y Loria y hace dos años han hecho una casa en ese mismo sitio; al chico lo arrojó sobre unas espinas y no le hizo nada más porque estaba el vigilante en la esquina. Godino también confesó ser el autor de la muerte de un chico de 13 años que encontró en la esquina de Pavón y Zeballos, a quién llevó por medio de engaño prometiéndole caramelos hasta la puerta de la casa Pavón 1540 que estaba desalquilada con la puerta de calle entreabierta. Al pasar la puerta de calle, el chico se resistió, pero lo hizo entrar a los empujones. Serían como las 17:00 hs. Como el chico gritaba el declarante le tapaba la boca con un pañuelo. Lo llevó hasta la casa dónde le ató el cuello con un hilo. Lo tiró en el suelo y lo llevó hasta la rastra a otro cuarto que hay al lado de la cocina. Al fondo de la casa hay una gran higuera. Godino desnudó al menor dejándole puesta solo la camisa arrollada hacia arriba. Después lo golpeó con una varita de higuera y lo dejó boca abajo, juntó las hojas de la puerta al salir y se retiró saltando la pared del fondo que da a una casa que tiene salida a la calle Zeballos, que estaba en refacción, trabjando pintores, pero en ese momento la casa estaba vacía. Godino habiendo encontrado cerrada la puerta de calle de la casa que dá a la calle Zeballos y por el lado interior la abrió de par en par y la cerró por el lado de afuera. Godino reconoció las fotos de Arturo Laurora muerto al igual que los piolines. Indicó que si lo llevaban a la casa podía indicar el lugar. Godino dijo que al pasar empujó la puerta de la casa Pavón que quedó cerrada. Después de atar al menor le dio una paliza con gajo de hoguera, no pudiendo gritar este porque tenía atado el pescuezo y después de haber estándolo contemplando un buen rato se retiró juntando las puertas que quedaron entreabiertas. Como a las 18:00 hs, saltando por los fondos a una casa que tiene salida por Zeballos, Godino afirmó que éste hecho tuvo lugar en los últimos días de enero de este año no pudiendo precisar el día. Godino luego dijo que días después del hecho del jagüel a que se ha referido encontró en la puerta del un corralón en Colombres entre Venezuela y México, un chico como de un año y medio que no sabe como se llama y a quien con un cigarrillo le quemó los párpados, siendo sorprendido por los padres del menor, quienes no dieron cuenta a la policía por considerar que Godino era muy menor. A fines del año pasado encontró a una chica como de cinco años jugando con un montón de arena, a quién llevó por la calle Directorio hacia el oeste con el fin de darle muerte en un terreno baldío. La chica se metió en un zaguán negándose a salir y entonces él la golpeó hasta lastimarla y como fuera visto por dos señores, disparó hasta la casa de su hermana. No sabe como se llamaba la chica, pero puede indicar el zaguán. Días después encontró en la puerta de su casa de la calle Urquiza como a tres cuadras de su casa, una chica, como de dos años que se llama Carmencita porque ella misma se lo dijo. La llevó a un terreno que hay como a una cuadra de la casa, dónde la golpeó y cuando se disponía a matarla vio cerca de un vigilante, por lo que fue hacia dónde estaba el vigilante con la chica y le dijo que ella estaba perdida por lo que fueron a la comisaría 34ª retirándose Godino a su casa. También recordó Godino haber puesto papeles en un corralón de maderas y prenderles fuego hasta provocar un incendio y ver trabajar a los bomberos. El incendio se produjo y los bomberos lo apagaron. Godino dijo poder indicar el lugar no así el nombre de la calle. Además, este año recordó haber derramado una botella de alcohol sobre el escritorio de un corralón de polvo de ladrillos que hay en la calle Garay, pudiendo indicar el sitio. Al prender fuego fue visto por un muchacho empleado en el escritorio a quién ayudó a apagar el fuego echando baldes de agua para que no lo denunciara. Fue llevado a la comisaría 20ª donde le ensuciaron con tinta las manos. Además, en la calle San Juan y Quintino en un aserradero hizo lo mismo, poco tiempo antes del hecho anterior y después de haber prendido fuego, éste fue sofocado por el propietario. No lo vieron cuando prendió fuego. El mismo día tuvo otro caso en la calle Colombres e Independencia en otro aserradero, prendiendo fuego en una pieza dónde había papeles. Se retiró sin ser visto habiendo apagado el fuego las personas de la casa, no habiendo concurrido los bomberos. Mucho tiempo atrás fue visto por un muchacho poco mayor que él, llamado Alfredo, que sabe dónde vive, quién le enseñó a robar relojes de obreros albañiles. Esto ocurrió como seis años atrás y que la enseñanza le dio resultado consiguiendo robar relojes que Alfredo vendía repartiéndose ambos el dinero obtenido por partes iguales. Godino contestó que Alfredo no tuvo participación en los crímenes, pero que sí tenía conocimiento de los mismos. Godino contó que hace como un mes fue procesado por tentativa de homicidio de la que negó ser el autor aunque en realidad lo era como antes lo había mencionado, y que fue puesto en libertad por falta de merito por el juez Del Campillo. Godino manifestó ser analfabeto.

ARCHIVO GENERAL DE LOS TRIBUNALES. Buenos Aires, República Argentina, Sección Penal, Legajo número 2255 - Criminal, 1er Cuerpo, folios 48-62.